Creí que la alegría mataba de un tiro la tristeza
Creí demasiado, ni siquiera estaba de acuerdo
Ese extraño me miraba de frente
Directo para hacerme daño
Creí que la música vaciaría mi mente
Que el rechazo soportaría el disparo...
Que evitaría mi fulminante muerte
El consuelo de comprenderse es fundamental,
Lo peor es cuando descubres que la felicidad es tu enemiga,
La propia herida invisible, el engaño más temido
Lo último en lo que pensarías…