Me encuentro sentada al borde del abismo del sentido cuando sólo puedo oir como vibra todo mi cuerpo... Lo que resulta más atrayente es caer y caer junto a lágrimas de tristeza plácida pero infinita. Incluso ínfima. Incluso dispersa. Dispersas las alas de las gaviotas como hoy tarde ví. Aunque también estuve cansada y algo callada. No tengo a veces notas para mostrarte. A tí público inexistente de mi espectáculo derruido o arruinado o solitario. Entonces palabras son pocas. Siempre insuficientes para registrar el momento de una expresión casi naciente en el vientre del sol. Y esa media sonrisa casi apagada se esfuerza por continuar resistente o tal vez engañosa. Qué fracaso el hecho de estar ahí en medio de todo el espectáculo y casi... casi conseguir el eco infinito. Incluso ínfimo. Incluso disperso.
Casi olvido mis manos y las manos del sol abrazándome para que continue en su senda.
No será casualidad que siento que esto es una batalla y que se salve el que más corra.
Ay! Ay!
Casi me olvido del amor. Socorro, sálvame a mí de esta terrible tragedia...