sábado, 26 de noviembre de 2016

Música del agua

Yo es que prefiero estar triste

- me dijo.

Su decisión por mi parte la mantuve intacta.
Entendiéndolo de tal modo que me ha hecho recordar aquella despedida justo un día como hoy.
Supongo que el frío nos nubla el pensamiento. Creí recordarte y no acerté.
Volvemos a estar solos, como siempre. Flotando sobre cenizas, escarcha...

(Quise dedicarte unas palabras. Amigo. Tan sólo eso.)

...manos de aceite,
hueso de aguacate que cree soñar,
mandarinas,
vacío existencial.

Y te vuelves a marchar. Da igual tan cerca te quedes.

                                    - Da igual tan lejos te vayas.

Y luego entendí por qué preferiste quedarte con ella.
Porque aprendiste a escuchar el frío, el viento,

la nieve.


Me invitan a seguir la inercia toda esta gente.
Y dejar de escuchar algo que llaman... no es nada.

Nada como la música del agua.
Te entiendo - esperaba que esto saliera de tu mirada, pero no ocurrió nada.
Pero nada-mos hasta llegar a un río, eso sí que lo recuerdo.
Y allí nos dejamos ahogar por el ritmo de nuestra respiración. Hundidos, pero siempre saliendo a flote, recuérdalo. Olvidando de donde venimos y hacia donde vamos, pero de nuevo tratando de buscar nuestro hueco aquí entre la multitud.


Preferiste mantener tu ancla,

o quizá fui yo.
No lo sé.