Quisimos separar cada elemento;
elementos que sobreviven independientemente,
pero habíamos olvidado el pegamento.
Con la duda de no saber que hacer
Nos miramos justo en ese momento...
Que casualidad dicen algunos,
mientras otros se extrañan
y confunden la decepción
con la falta de tolerancia.
Os hace falta entenderlo todo,
tal y como está escrito en todos los documentos, fichas, pdf.
Intrépido tú que te atreviste a mirarme. Ahora sé responsable de ello. Y te lo reprocho con una sonrisa sincera.
Nadie creía verlo, no sé a que estaban esperando... si la conciencia nos cuenta secretos únicos, vuelvo a no saber a que estais esperando.
Prefiero cuidar el aire que expulsa mi garganta
y sentir como disimula su paso en nuestra distancia
para "ver" quedaran tardes largas,
y para juzgar no habrá tiempo.
El tiempo pasa de nuevo sin avisar...
Me di cuenta que seguía en la misma posición en la que me quedé,
sin reaccionar en su justa medida, practicamente estáticos.
Una luz a lo lejos proyecta las sombras de los cuerpos,
nos ayuda a despertar...
...a comunicarnos de nuevo.
martes, 26 de octubre de 2010
miércoles, 20 de octubre de 2010
Una visualización
Unos niños juegan a humillar a la Inocencia
un Perro enfadado corre tras su dueño
un coche aparca en medio de la carretera;
en la carretera no hay señales de tráfico,
los peatones no temen ser atropellados.
Para evitar el frío se queman libros.
Se oyen gritos,
duran cada uno más de veinte segundos.
De las casas cuelgan lámparas
para iluminar las noches cerradas.
Estas luces callejeras
competían con las estrellas,
aunque estas, se perdían
por el color rojizo de la noche.
(Las estrellas decidieron dormir un día
y aún nadie las han despertado.)
Al sol le da pereza salir.
No hay adultos, marcharon.
No hay nadie que entienda ni que escuche.
A nadie le importa realmente.
Al igual que las horas y los segundos.
La comida es la tierra,
para no ensuciarla,
la gente camina descalza,
aunque haya ausencia de vida,
colores armónicos
y un riachuelo que divide las hileras de casas.
Sus paredes están limpias,
el suelo está limpio,
la carretera está limpia.
No existe el misterio ni el desconcierto.
Todo está construido con plástico duro,
hasta los niños que jugaban
y el perro que corría.
un Perro enfadado corre tras su dueño
un coche aparca en medio de la carretera;
en la carretera no hay señales de tráfico,
los peatones no temen ser atropellados.
Para evitar el frío se queman libros.
Se oyen gritos,
duran cada uno más de veinte segundos.
De las casas cuelgan lámparas
para iluminar las noches cerradas.
Estas luces callejeras
competían con las estrellas,
aunque estas, se perdían
por el color rojizo de la noche.
(Las estrellas decidieron dormir un día
y aún nadie las han despertado.)
Al sol le da pereza salir.
No hay adultos, marcharon.
No hay nadie que entienda ni que escuche.
A nadie le importa realmente.
Al igual que las horas y los segundos.
La comida es la tierra,
para no ensuciarla,
la gente camina descalza,
aunque haya ausencia de vida,
colores armónicos
y un riachuelo que divide las hileras de casas.
Sus paredes están limpias,
el suelo está limpio,
la carretera está limpia.
No existe el misterio ni el desconcierto.
Todo está construido con plástico duro,
hasta los niños que jugaban
y el perro que corría.
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