jueves, 7 de abril de 2011

Nerviosas neuronas

No sé a dónde me llevarán estos nervios,
como si siempre hubiera un motivo para estar alerta o preocupado,

pues dónde quiera que me lleven,
me gustaría que no estuviera tan lejos como para nunca volver,

espero, espero, lo cual no hace falta,
sólo dejo que en silencios, en misterios que ni uno mismo desvela,

se vayan difuminando las verdades
que con paciencia y conciencia olviden el final de todos los finales.

Las horas cumplen aunque
todo vaya ahora más deprisa y de nuevo nos entre hambre,

y que la nevera esté vacía,
para que uno mismo quepa en ella y así encontremos el refugio perfecto.

Esos traumas vienen y van,
las desgracias irreversibles al igual, nos saludan, nos aprietan,

y el cauce de la vida tiembla,
tiembla... siempre y cuando tú estés mal.

Las señales de los inesperados suspiros
preveen... aunque yo quería conciliar el sueño

y al final dormí más de la cuenta.





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