La conciencia de la luz pequeña, los silbidos tintineantes de los grillos. ¿Y quién dice que alguien los oiga igual que yo?
Soy aquello fluido que los colores me otorgan, soy algo que no soy y no soy nada tristemente... desvanezco al acabar de respirar, me guío por impulsos vibrantes que llegan desde lo más profundo del corazón. El corazón, anhela sufrir, sentirse a sí. ¡Aquí estoy!
Conciencia que no ve... No quiero nada más que vivir, pero vivir muy fuerte y siempre. ¿Pido mucho? ¿Para algunos poco?
Que nadie diga que no es la cumbre de toda felicidad. Buscar vida entre tanto inerte y despertar una y otra vez.
Soy un cuerpo pesado que siempre vibra. Soy una vibración alerta del peligro. Soy llanto caprichoso.
Pero también no soy nada.
Sólo puedo ser conciencia.
Y no me quiero ahogar, quiero querer y desear.
Desear, sí.
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