jueves, 11 de abril de 2013

Que yo no quiero mirar el reloj

¿Qué hago? ¿Qué estoy haciendo? Lo vuelvo todo en contra mía. Me acorralo en la esquina baja de mi propia casa. Es sacar la mano fuera y tiemblo. Es despertar y no poder pedirte que me susurres la hora al oído que yo no quiero mirar el reloj... Tal vez siga dormida y todo esto sea mentira. ¿Cuándo me permitiré la felicidad?, ¿cuando anule todo posible riesgo? De dónde buscar paciencia y esperanza si el camino que me he construido está lleno de piedras y el árbol mágico sólo quiso responderme una vez. Sea así ya tengo suerte, si puedo me lo escribiré en mi frente. Ahora que comenzaba a ser yo misma descubro que hay mucho que me disgusta. Y sigo creyendo que hay una solución que hay que encontrar. Y sigo creyendo en el misterio de que esto no es nuevo en realidad que se repite desde lo primero que comencé a sentir/pensar. (Aléjate de mí maldita culpabilidad) Me levanto y el frío me saluda. Amigo, soy fuerte, pero busco (¿desesperadamente?) una salida. Para que haya vida siempre. Siempre. Siempre. Siempre. Porque en el mundo real siempre hay vida. ---------------------------------- [Claro que luego lo pienso... no me gustan las cosas forzadas]

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