He logrado deslizar mis ojos por aquí, por donde pocos pasan y he respirado. Presto atención a mis brazos y noto un escalofrío placentero. Eso es buena señal. Aún el corazón no se quiere despedir de todos vosotros. Aún siente compasión. Aún quiere permanecer a la espera de más buenas señales, las que parecen que tienen miedo de llegar. Bienvenidas sean.
A todas. A todos.
Yo lo tengo muy claro, voy a ser felíz.
Y no me va a importar nada más que eso.
viernes, 28 de junio de 2013
miércoles, 19 de junio de 2013
A veces me late el corazón demasiado fuerte. Grita demasiado fuerte. Pero no lo puedo entender: habla otro idioma y tiene un acento desconocido. A veces me derrama unas pocas palabras entendibles. Estas cada vez más tóxicas. Hasta que prefiero no oír nada. Hasta que prefiero destruir entonces lo poco bueno que me queda. Pero me estoy equivocando de rumbo. Lo sé. Sé que me he desviado completamente. No es el mío. Ni es el de nadie. ¿Cómo curarnos entonces? ¿Cómo andar con los pies en vez de arrastrarnos con la espalda?
El grito se quedó mudo. El socorro se quedó corto.
...Otra vez más.
El grito se quedó mudo. El socorro se quedó corto.
...Otra vez más.
martes, 18 de junio de 2013
Bichos, serpientes, peces
¿Cuánto tiempo hay que esperar más? - me pregunté. Hubo un largo silencio. Miré mi ombligo. Este tenía telarañas. Se notaba que hacía tiempo que no se visitaba.
Cuidadosamente la serpiente se enrosca sobre sí. No se deja caer, tiene fuerza. A mí me cansa. Me agota. Hace frío otra vez. Sigo mirando, ¡puede que haya una solución! ¡Anoche visité el agua que la oscuridad se come! Es tenebrosa... ¿y si lanzo a esta serpiente hacia allí? ¿Se irá o me arrastrará consigo? Puede que las aguas estén bravas. Puede que la luna peregrina se acerque para alumbrarnos. Para que veamos toda la plaga de bichos que hay delante nuestra. Si el observar fuera una experiencia plena al menos me salvaría de las picaduras. Al menos me salvaría de mí misma. ¿Te vienes conmigo a cerrar los ojos? ¿A ser ese espacio? ¿A no dejar que nos persigan más bichos? ¿Por qué hay otra persona siempre aquí en mi hombro? No miro a nadie. Pero siempre está ahí, conmigo. Esto me recuerda a hace justo tres años. Cuando logré por fin a través de teclas nacer. Se abrió la flor. La abeja la vio tan bella que no pudo resistir la tentación. A veces lo vuelvo a conseguir. Pero esta vez he tropezado y he caído en ese agua. En ese agua llena de bichos. En ese agua que la oscuridad se come.
Ahora me encuentro buceando. No me podía esperar que fuera un agua tan espesa. Quizá el cuerpo logre esa paz deseada, pero me cuesta aguantar la vida. A un soplo sólo se cierran las branquias. Sólo a uno. Quizá sea necesario coger mucho impulso.
Hay peces flotando en la orilla. Mi corazón dice basta. Mi voz dice fuera de aquí. Mis ojos expulsan peces pequeños que queman ligeramente, es un dolor continuo pero no descontrolado. Ausencia de fuerza para liberarlos. Mis oídos escuchan un no puedo más. [Puede que si levanto las manos... puede que si toco con mis pies el fondo...] Lo oigo mucho ... no abandones. No te abandones. No abandones a la persona que te susurra desde el hombro.
Volvería con las preguntas sin respuesta. Volvería definitivamente a empezar de nuevo.
Cuidadosamente la serpiente se enrosca sobre sí. No se deja caer, tiene fuerza. A mí me cansa. Me agota. Hace frío otra vez. Sigo mirando, ¡puede que haya una solución! ¡Anoche visité el agua que la oscuridad se come! Es tenebrosa... ¿y si lanzo a esta serpiente hacia allí? ¿Se irá o me arrastrará consigo? Puede que las aguas estén bravas. Puede que la luna peregrina se acerque para alumbrarnos. Para que veamos toda la plaga de bichos que hay delante nuestra. Si el observar fuera una experiencia plena al menos me salvaría de las picaduras. Al menos me salvaría de mí misma. ¿Te vienes conmigo a cerrar los ojos? ¿A ser ese espacio? ¿A no dejar que nos persigan más bichos? ¿Por qué hay otra persona siempre aquí en mi hombro? No miro a nadie. Pero siempre está ahí, conmigo. Esto me recuerda a hace justo tres años. Cuando logré por fin a través de teclas nacer. Se abrió la flor. La abeja la vio tan bella que no pudo resistir la tentación. A veces lo vuelvo a conseguir. Pero esta vez he tropezado y he caído en ese agua. En ese agua llena de bichos. En ese agua que la oscuridad se come.
Ahora me encuentro buceando. No me podía esperar que fuera un agua tan espesa. Quizá el cuerpo logre esa paz deseada, pero me cuesta aguantar la vida. A un soplo sólo se cierran las branquias. Sólo a uno. Quizá sea necesario coger mucho impulso.
Hay peces flotando en la orilla. Mi corazón dice basta. Mi voz dice fuera de aquí. Mis ojos expulsan peces pequeños que queman ligeramente, es un dolor continuo pero no descontrolado. Ausencia de fuerza para liberarlos. Mis oídos escuchan un no puedo más. [Puede que si levanto las manos... puede que si toco con mis pies el fondo...] Lo oigo mucho ... no abandones. No te abandones. No abandones a la persona que te susurra desde el hombro.
Volvería con las preguntas sin respuesta. Volvería definitivamente a empezar de nuevo.
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