No, esta tristeza no.
Así se lo dije de directo y radical.
Se me caían cosas sobre mi estómago
de forma constante. Y podía ser muy lentamente que daba igual.
No podía ver otra cosa más que sombras y más sombras.
Y en la sombra...
... tú.
Como que en realidad no existes.
Así que dije no.
Dije no a ese estado de sueño de creer que novolveríanacaercosassobremiestómago.
Aparté con la mirada todo aquello que pudiese sentirse áspero.
Un tú. Un nado sobre un tú de nada.
Y conseguí un no para todo aquello que no me interesaba.
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