miércoles, 10 de noviembre de 2010

El baúl de los secretos

"Huía con miedo a ser perseguida,
ni siquiera paraba a descansar
y me consumían los kilómetros de polvo.
Huía de aquel extraño hogar del que temía quedar atrapada,
una casa de pasillo largo
y entregada a ella una familia normal que,
utilizando la palabra para referirme a lo tradicional,
permanecía unida, más que unida, encajada a sofás rojos.

Era mi única oportunidad para escapar del país,
mi mente sólo imaginaba el recorrido del vuelo que quería alcanzar para no preocuparme por el eterno vacío que envolvían las carreteras curvadas y llenas de arena blanca.

Por fín, bajo mis pies reconocí las pistas de despegue. Y logré ver vida más ayá..."

La conciencia nos desvela grandes secretos.
No sirve para nada olvidarnos de esos secretos si queremos conservarlos... guardarlos bajo llave en el ático del alma, regalarnoslos...cómo si fuesen piezas del puzzle de nuestra identidad.

No sirve para nada cosernos los ojos para andar por inercia...
Ni rebajarle importancia a aquellas palabras que nos arropan.

Por desgracia en todos los momentos no nos sentimos fuertes para ser optimistas y absorver la energía del aire. La ansiedad por vivir se evapora...
Simplemente se dejan las cosas inacabadas... como un reto inalcanzable...por ahora...

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