domingo, 8 de diciembre de 2013

Te estoy esperando

Te estoy esperando y no llegas.
Sigo esperándote y no vuelas
a este nido que entrego, lo dejo
y me duermo en un sueño
de lágrimas ligeras,
tinta manchada.

Te grito y te alejas
sigo tirando de tus piernas
y me alargas la boca
que en silencio la cierras;
me anhelas muy cerca
y me olvidas de lejos.

Te sigo a ciegas,
me dices lo siento,
muchas palabras emergen,
ningún oscuro pensamiento,
este corazón temprano
de su existencia pregunta.

Te estoy esperando y no alcanzamos,
no acordamos en
abrazar la luz
al mismo tiempo.

Esperanza dime, ¿cuándo llegas y te quedas?

miércoles, 13 de noviembre de 2013

Tu presencia, mi ausencia---mi presencia

Cuando logro mirar bien con atención descubro que no hay nadie.
Ya se fueron todos, la fiesta terminó hace algo más de 42 meses. Pero tú sigues presente, tú siempre estás ahí.
Seguramente prefiera decirlo con dolor, aunque como solución parezca absurda  para acabar con esto.
Si hace años que había acabado, ¿por qué sigue en pie algo que pensaba que no era más que pasado? Quizá tomé la decisión de olvidarme por un tiempo, de disimularlo mientras todos estuvieran dormidos.

¿Qué ves que no pueda ver yo con mis ojos? Ya he descubierto menos que tú, ya he desaprendido todo sobre este momento que tú conoces.

Los errores son casi incontenibles, son pocas veces clasificables. Y aquí estoy yo. ¿Alguien me puede decir como he muerto?
Los errores son casi inconfundibles. Me refiero a ellos, pero no los conozco. Ellos son los fantasmas, perdones eternos y jamás audibles. Los imborrables perdones. Y las despedidas encerradas en una cárcel de amor insonorizada incapaces así de elaborarse.

¿Y qué vendrá ahora después de mi propia ausencia? ¿Dónde está mi mano que no alcanza al interruptor de la luz? ¿Por qué no soy capaz de hablar con experiencia después de mi vida? Era mi momento pero ¿prefiero el silencio de otros 10 años?.

Entonces, ¿me conformaría con tu presencia?
¿Acaso creo en una posible realidad a través de tus ojos?


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Cuando logro mirar bien con atención descubro que no hay nadie.
No quedó nadie después de la guerra.
Algo me habla de mí. Soy yo, es inconfundible. Te estaba esperando. [Aunque me da miedo referirme a ella porque rápido se va.]

Después vendrá mi costumbre a mirar.

[Mejor no hablar pronto ni rápido.]

Después mi presencia te sustituirá.

viernes, 28 de junio de 2013

He logrado deslizar mis ojos por aquí, por donde pocos pasan y he respirado. Presto atención a mis brazos y noto un escalofrío placentero. Eso es buena señal. Aún el corazón no se quiere despedir de todos vosotros.  Aún siente compasión. Aún quiere permanecer a la espera de más buenas señales, las que parecen que tienen miedo de llegar. Bienvenidas sean.

A todas. A todos.

Yo lo tengo muy claro, voy a ser felíz. 
Y no me va a importar nada más que eso.

miércoles, 19 de junio de 2013

A veces me late el corazón demasiado fuerte. Grita demasiado fuerte. Pero no lo puedo entender: habla otro idioma y tiene un acento desconocido. A veces me derrama unas pocas palabras entendibles. Estas cada vez más tóxicas. Hasta que prefiero no oír nada. Hasta que prefiero destruir entonces lo poco bueno que me queda. Pero me estoy equivocando de rumbo. Lo sé. Sé que me he desviado completamente. No es el mío. Ni es el de nadie. ¿Cómo curarnos entonces? ¿Cómo andar con los pies en vez de arrastrarnos con la espalda?

El grito se quedó mudo. El socorro se quedó corto.

...Otra vez más.

martes, 18 de junio de 2013

Bichos, serpientes, peces

¿Cuánto tiempo hay que esperar más? - me pregunté. Hubo un largo silencio. Miré mi ombligo. Este tenía telarañas. Se notaba que hacía tiempo que no se visitaba.

Cuidadosamente la serpiente se enrosca sobre sí. No se deja caer, tiene fuerza. A mí me cansa. Me agota. Hace frío otra vez. Sigo mirando, ¡puede que haya una solución! ¡Anoche visité el agua que la oscuridad se come! Es tenebrosa... ¿y si lanzo a esta serpiente hacia allí? ¿Se irá o me arrastrará consigo? Puede que las aguas estén bravas. Puede que la luna peregrina se acerque para alumbrarnos. Para que veamos toda la plaga de bichos que hay delante nuestra. Si el observar fuera una experiencia plena al menos me salvaría de las picaduras. Al menos me salvaría de mí misma. ¿Te vienes conmigo a cerrar los ojos? ¿A ser ese espacio? ¿A no dejar que nos persigan más bichos? ¿Por qué hay otra persona siempre aquí en mi hombro? No miro a nadie. Pero siempre está ahí, conmigo. Esto me recuerda a hace justo tres años. Cuando logré por fin a través de teclas nacer. Se abrió la flor. La abeja la vio tan bella que no pudo resistir la tentación. A veces lo vuelvo a conseguir. Pero esta vez he tropezado y he caído en ese agua. En ese agua llena de bichos. En ese agua que la oscuridad se come.
Ahora me encuentro buceando. No me podía esperar que fuera un agua tan espesa. Quizá el cuerpo logre esa paz deseada, pero me cuesta aguantar la vida. A un soplo sólo se cierran las branquias. Sólo a uno. Quizá sea necesario coger mucho impulso.
Hay peces flotando en la orilla. Mi corazón dice basta. Mi voz dice fuera de aquí. Mis ojos expulsan peces pequeños que queman ligeramente, es un dolor continuo pero no descontrolado. Ausencia de fuerza para liberarlos. Mis oídos escuchan un no puedo más. [Puede que si levanto las manos... puede que si toco con mis pies el fondo...] Lo oigo mucho ... no abandones. No te abandones. No abandones a la persona que te susurra desde el hombro.
Volvería con las preguntas sin respuesta. Volvería definitivamente a empezar de nuevo.

jueves, 11 de abril de 2013

Que yo no quiero mirar el reloj

¿Qué hago? ¿Qué estoy haciendo? Lo vuelvo todo en contra mía. Me acorralo en la esquina baja de mi propia casa. Es sacar la mano fuera y tiemblo. Es despertar y no poder pedirte que me susurres la hora al oído que yo no quiero mirar el reloj... Tal vez siga dormida y todo esto sea mentira. ¿Cuándo me permitiré la felicidad?, ¿cuando anule todo posible riesgo? De dónde buscar paciencia y esperanza si el camino que me he construido está lleno de piedras y el árbol mágico sólo quiso responderme una vez. Sea así ya tengo suerte, si puedo me lo escribiré en mi frente. Ahora que comenzaba a ser yo misma descubro que hay mucho que me disgusta. Y sigo creyendo que hay una solución que hay que encontrar. Y sigo creyendo en el misterio de que esto no es nuevo en realidad que se repite desde lo primero que comencé a sentir/pensar. (Aléjate de mí maldita culpabilidad) Me levanto y el frío me saluda. Amigo, soy fuerte, pero busco (¿desesperadamente?) una salida. Para que haya vida siempre. Siempre. Siempre. Siempre. Porque en el mundo real siempre hay vida. ---------------------------------- [Claro que luego lo pienso... no me gustan las cosas forzadas]