¿Cómo dejar de vivirlo
si viene
y otra vez me abraza?
Me hace dudar dejar
este cariño venenoso,
que es seguro y fiable.
No veo otra calma,
no hay otros brazos
que me indiquen saltar
o ponerme a guardia.
No logran prensarse
atrás de mi espalda,
puños de roca,
dientes afilados,
sueños dormidos,
oscuros naufragios.
Un sin sentido
sentido así,
me pierdo lo de allá,
sintiendo de más
sin vivir.
Justo cuando dejé de escuchar.
Atiendo a una voz que se aleja
hacia donde nadie va.
¿
Y echarle la culpa al tiempo
que vuelve a cambiar?
Hay quien dice que se trata
del precio de la sensibilidad.
domingo, 20 de abril de 2014
domingo, 13 de abril de 2014
Distracciones
Me dicen que salga y yo lo que quiero es entrar.
A medio camino miro hacia los lados.
Noto la incertidumbre con la que disuelvo mis ideas.
Sustituyo mi propio eco en segundos pulmones por un suspiro liberador.
Y vuelvo a tirar de mi propio brazo hacia -algún lugar.
A medio camino me distraigo con sonidos que se identifican según mis pasos.
Luego empiezo a entender. Era necesario un sutil cambio de afinación para lograr la sincronía del mí aquí.
Para esconder las manos manchadas.
Para esconder las manos manchadas
habría que perder la identidad
bailar en miradas que respiran
como cualquier otra que grita
¡vida!
Y a medio camino no existía otra opción que el silencio secreto.
(Lo que todo el mundo entiende pero no sabe explicar.)
(Lo que no muchos consideran trascendental)
Quería entrar, por en el camino mi sombra me delata.
No sólo por segundos me hago distracción.
Más que ocultar es dejarlo a un lado.
Guardarlo para que otra vez en el camino de entrada
me sea más fácil estar-
aligerar el peso existencial.
A medio camino miro hacia los lados.
Noto la incertidumbre con la que disuelvo mis ideas.
Sustituyo mi propio eco en segundos pulmones por un suspiro liberador.
Y vuelvo a tirar de mi propio brazo hacia -algún lugar.
A medio camino me distraigo con sonidos que se identifican según mis pasos.
Luego empiezo a entender. Era necesario un sutil cambio de afinación para lograr la sincronía del mí aquí.
Para esconder las manos manchadas.
Para esconder las manos manchadas
habría que perder la identidad
bailar en miradas que respiran
como cualquier otra que grita
¡vida!
Y a medio camino no existía otra opción que el silencio secreto.
(Lo que todo el mundo entiende pero no sabe explicar.)
(Lo que no muchos consideran trascendental)
Quería entrar, por en el camino mi sombra me delata.
No sólo por segundos me hago distracción.
Más que ocultar es dejarlo a un lado.
Guardarlo para que otra vez en el camino de entrada
me sea más fácil estar-
aligerar el peso existencial.
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