domingo, 13 de abril de 2014

Distracciones

Me dicen que salga y yo lo que quiero es entrar.
A medio camino miro hacia los lados.
Noto la incertidumbre con la que disuelvo mis ideas.
Sustituyo mi propio eco en segundos pulmones por un suspiro liberador.
Y vuelvo a tirar de mi propio brazo hacia -algún lugar.

A medio camino me distraigo con sonidos que se identifican según mis pasos.

Luego empiezo a entender. Era necesario un sutil cambio de afinación para lograr la sincronía del mí aquí.
Para esconder las manos manchadas.

Para esconder las manos manchadas
habría que perder la identidad
bailar en miradas que respiran
como cualquier otra que grita

                                             ¡vida!


Y a medio camino no existía otra opción que el silencio secreto.
(Lo que todo el mundo entiende pero no sabe explicar.)
(Lo que no muchos consideran trascendental)

Quería entrar, por en el camino mi sombra me delata.
No sólo por segundos me hago distracción.
Más que ocultar es dejarlo a un lado.
Guardarlo para que otra vez en el camino de entrada
me sea más fácil estar-
aligerar el peso existencial.



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