Me preguntaste por qué nos ocurre esto.
Me preguntaste qué habías hecho.
Yo no tenía ninguna respuesta adecuada para darte.
¿Por qué nos ocurre esto? Supongo que porque lo hemos elegido nosotros.
Yo había elegido que fueras importante. Que mis pensamientos, sentimientos u acciones rodearan a tu persona. Pero esto siempre será demasiado extremo.
¿No existe la independencia?
Por fín había aceptado la idea del "tú y yo" pero eso nunca me ha dado ni me dará el poder como para elegir sobre tí como si fuésemos siempre la idea del "tú y yo".
Entonces nos equivocamos y nos recuerdan que hemos vuelto a hacer algo mal. Que nuevamente no llevamos la razón. Es triste, pues quieres ahogar todo y cuanto esté atado a tí. Quieres anhelarlo, para entender por fín que fue realmente importante. Y que sea demasiado tarde para recuperarlo... (aunque realmente nadie desea pasarlo mal)
Y es que sufrir a veces se convierte en las consecuencias del deseo a lo sensible, parece escrito en nuestros pasos, como si ellos sólo fueran a la cera de enfrente, como si hubiese un único paso de peatones, gracias al cual pudiésemos cambiar cada vez que quisiéramos... pero sin avanzar. Quedándonos atascados... (y formando una gran caravana de coches)
Atascados en una idea, una idea con la que uno es capaz de sentir miedo, dolor pero también alegría e incluso amor.
Que completas pueden ser las ideas. Quizá por eso me encante crear y crear de una manera ilimitada, pero con la dispersión de lo críptico.
Es posible que haya estado cambiando personas por ideas, e ideas por sentimientos... o sentimientos por ideas.
Ya no sabemos lo que es preferible, si lo material, lo tangible o aquellas sensaciones desconocidas y pasajeras.
¿Es que acaso hemos podido empezar alguna vez de cero?
¿Olvidando todo, construyendo una vida ajena al ayer?
En más de una ocasión hemos jugado a los desconocidos para tener la oportunidad de volvernos a conocer. Siempre han ocurrido consecuencias distintas. Nunca nada irreparable. Nunca he caído en mi propia trampa "de perdidos, al río"; por suerte. Pero las ideas siempre encontrarán recursos para que no pasen desapercibidas.
Miedos.
Existen tantos... la batalla no acaba, ni cuando creemos que pasó y no volverá.
Y las promesas no existen. Así que no deberíamos utilizar esa palabra.
Todo nos recuerda a la idea de "tí". Las ventanas, la habitación, las canciones...
¿Quién aprende realmente de una canción?
¿A quién le importa lo que signifique?[...]
Luchar en contra de las ideas, para que no nos alejemos más. Para no perder el hilo definitivamente.
Parece que deben ocurrir cosas negativas en nuestras ideas, para que me recuerden lo importante que para mí son esas cosas.
Gritaría para que no desvanezcas. Para que no nos conformemos con llorar nuestra ausencia. Sufrir es mucho más intenso, más permanente, menos pasajero... por ello me engaño creyendo que "tú" eres eterno en ese sufrimiento.
Y es que sufrir a veces se convierte en las consecuencias del deseo de lo sensible, parece escrito en nuestros pasos, como si ellos sólo fueran a la cera de enfrente, como si hubiese un único paso de peatones, gracias al cual pudiésemos cambiar cada vez que quisiéramos... pero sin avanzar.
Nos hemos repetido tantas veces las posibilidades de nuestro destino... Pues porque bien nos entendemos. Bien sabemos qué podemos evitar... Pero qué listo que es el sufrimiento que conoce los secretos, los secretos de nuestra verdad más intocable, de la cual nosotros somos más vulnerables...
El ego quiere aprovechar para anular un deseo limpio pero que no es capaz de convencernos y más cuando se interpone el perfeccionismo. (Al perfeccionismo sólo le gustan las ideas perfectas)
Un ojo lloraba. Al otro no le afectaba en absoluto. Mi cabeza se quebró en dos.
¿Por qué no me dejaba llorar ni en los momentos que suponemos que el peligro está cerca, que el equilibrio es imposible ...y en tan sólo un segundo... ? ¿Por qué pensamos que no habrá miedo, que los problemas no son problemas...?
¿Por qué sufres cuando me ocurre esto? ¿Y seguimos estando parados? ¿Sin buscar una solución?
No quiero que importe, no quiero que la impulsividad nos dirija.
No mereces esto, quizá ni yo misma, pero seguro que tú no.
Debo y quiero recordar eternamente lo que te agradezco. Ayudémonos, si queremos.
[...Tomé todas las ideas y las expliqué como si de razonamientos teóricos se trataran...]
Reflexiona acerca del "ego" desde una postura menos idealista, los años te llevaran a ese planteamiento.
ResponderEliminarUn saludo
No habia leido este post todavia, pero cumple como siempre, ya que consigues lo que toda persona quiere al escribir, saber transmitir y llegar al espectador.
ResponderEliminarHay una frase en la pelicula Origen que viene al clavo con tu post
"Una idea es como un virus, resistente, muy contagiosa e incluso el germen más insignificante de una idea puede desarrollarse para definirte o para destruirte."
muy buen post eva!!