Mi corazón se ha parado.
Como si quisiera ponerse a respirar.
Trato de entender lo que dice el mundo, quiero ver mi reflejo en ellos
aunque
no logro ver...
Entonces volví dentro a leer las entre líneas de mis labios. Perdonad mi ausencia.
Olvido mi dirección por culpa de este corazón parado. ¿Cómo puedo dejarte atrapar? Atrapar por el tiempo agotado. Atrapar por la ausencia de mí misma como una mano negra pintada de lluvia.
¿?
Las excusas duermen mis sentidos y quiero saltar al otro lado. Tras ese impulso pulir el llanto en una escultura de besos y abrazos...
Pero ahora mismo no hay quién salve este corazón parado.
Aunque, conociéndome, al menos sé que sólo se ha pausado.
El viaje hacia ningún lugar
sábado, 4 de agosto de 2018
sábado, 26 de noviembre de 2016
Música del agua
Yo es que prefiero estar triste
- me dijo.
Su decisión por mi parte la mantuve intacta.
Entendiéndolo de tal modo que me ha hecho recordar aquella despedida justo un día como hoy.
Supongo que el frío nos nubla el pensamiento. Creí recordarte y no acerté.
Volvemos a estar solos, como siempre. Flotando sobre cenizas, escarcha...
(Quise dedicarte unas palabras. Amigo. Tan sólo eso.)
...manos de aceite,
hueso de aguacate que cree soñar,
mandarinas,
vacío existencial.
Y te vuelves a marchar. Da igual tan cerca te quedes.
- Da igual tan lejos te vayas.
Y luego entendí por qué preferiste quedarte con ella.
Porque aprendiste a escuchar el frío, el viento,
la nieve.
Me invitan a seguir la inercia toda esta gente.
Y dejar de escuchar algo que llaman... no es nada.
Nada como la música del agua.
Te entiendo - esperaba que esto saliera de tu mirada, pero no ocurrió nada.
Pero nada-mos hasta llegar a un río, eso sí que lo recuerdo.
Y allí nos dejamos ahogar por el ritmo de nuestra respiración. Hundidos, pero siempre saliendo a flote, recuérdalo. Olvidando de donde venimos y hacia donde vamos, pero de nuevo tratando de buscar nuestro hueco aquí entre la multitud.
Preferiste mantener tu ancla,
o quizá fui yo.
No lo sé.
- me dijo.
Su decisión por mi parte la mantuve intacta.
Entendiéndolo de tal modo que me ha hecho recordar aquella despedida justo un día como hoy.
Supongo que el frío nos nubla el pensamiento. Creí recordarte y no acerté.
Volvemos a estar solos, como siempre. Flotando sobre cenizas, escarcha...
(Quise dedicarte unas palabras. Amigo. Tan sólo eso.)
...manos de aceite,
hueso de aguacate que cree soñar,
mandarinas,
vacío existencial.
Y te vuelves a marchar. Da igual tan cerca te quedes.
- Da igual tan lejos te vayas.
Y luego entendí por qué preferiste quedarte con ella.
Porque aprendiste a escuchar el frío, el viento,
la nieve.
Me invitan a seguir la inercia toda esta gente.
Y dejar de escuchar algo que llaman... no es nada.
Nada como la música del agua.
Te entiendo - esperaba que esto saliera de tu mirada, pero no ocurrió nada.
Pero nada-mos hasta llegar a un río, eso sí que lo recuerdo.
Y allí nos dejamos ahogar por el ritmo de nuestra respiración. Hundidos, pero siempre saliendo a flote, recuérdalo. Olvidando de donde venimos y hacia donde vamos, pero de nuevo tratando de buscar nuestro hueco aquí entre la multitud.
Preferiste mantener tu ancla,
o quizá fui yo.
No lo sé.
martes, 17 de noviembre de 2015
Personaje x
Es posible que venga aquí a guardar años de amistad.
También es posible que el sollozo del tiempo desesperanzado
quiera olvidar.
Y es posible que las huellas de vuestras manos apenas abriguen la sed de los sueños.
Y más que sueños...
retazos de hola, ¿qué tal? ¿como estás?
Pues estática respondo, cuánto tardaste en preguntar.
Quizá yo misma quedé absorta ante tales hechos de crueldad.
Crueldad para los vivos que no se pueden callar.
Y este es el escenario desdibujado por el sufrir.
"Señor, muera usted antes que yo no sé nadar
en este lodo - que si te fijas, bien iluminado está."
Y sí, yaciendo queda la locura de un ciudadano que queda solo
con su yo de la otra mano.
Grita: muera usted que es más anciano - se dice a sí mismo.
Así de grotesco suena el líquido al caer de la ventana de arriba.
Así de espontáneo resulta mirar a la cara cuando tu nombre llaman.
Personaje x
También es posible que el sollozo del tiempo desesperanzado
quiera olvidar.
Y es posible que las huellas de vuestras manos apenas abriguen la sed de los sueños.
Y más que sueños...
retazos de hola, ¿qué tal? ¿como estás?
Pues estática respondo, cuánto tardaste en preguntar.
Quizá yo misma quedé absorta ante tales hechos de crueldad.
Crueldad para los vivos que no se pueden callar.
Y este es el escenario desdibujado por el sufrir.
"Señor, muera usted antes que yo no sé nadar
en este lodo - que si te fijas, bien iluminado está."
Y sí, yaciendo queda la locura de un ciudadano que queda solo
con su yo de la otra mano.
Grita: muera usted que es más anciano - se dice a sí mismo.
Así de grotesco suena el líquido al caer de la ventana de arriba.
Así de espontáneo resulta mirar a la cara cuando tu nombre llaman.
Personaje x
jueves, 24 de septiembre de 2015
Venga
Las lágrimas vuelven de donde vinieron - apretadas
caen invertidas sin apenas tocar
las manos - bailan entrecruzadas con el sol.
Más allá de tus pasos,
quiero escribir algo vibrante -
me dijiste - que -
no sería por un mes - pero -
¿y si fuese un mes?
¿qué deberíamos hacer?
¿será suficiente para que mi -
memoria que me acompañe con una canción interminable que me acueste en tu cama sin haberlo notado? Con pausas de por medio y un poco de sueño. Tinieblas, tinieblas y tinieblas.
Sí, te quiero.
No hay nada más sencillo que eso.
caen invertidas sin apenas tocar
las manos - bailan entrecruzadas con el sol.
Más allá de tus pasos,
quiero escribir algo vibrante -
me dijiste - que -
no sería por un mes - pero -
¿y si fuese un mes?
¿qué deberíamos hacer?
¿será suficiente para que mi -
memoria que me acompañe con una canción interminable que me acueste en tu cama sin haberlo notado? Con pausas de por medio y un poco de sueño. Tinieblas, tinieblas y tinieblas.
Sí, te quiero.
No hay nada más sencillo que eso.
sábado, 1 de agosto de 2015
Un largo día de verano
Entre risas y sonrisas
flotando -
sueños, pesadillas y algo que se nos había olvidado.
Toallas de playa y aguas corrientes
regalando -
un largo día de verano.
No es suficiente calor
ahogando -
cuerpos que bailan presentes.
Como captar el momento
efímero -
dulces melodías y licor de vainilla.
Sentirse vivo y preparado
puede -
inocentes, inocentes, inocentes.
Salir cuando la noche asoma
flores -
brillan ágiles sin nada a cambio.
flotando -
sueños, pesadillas y algo que se nos había olvidado.
Toallas de playa y aguas corrientes
regalando -
un largo día de verano.
No es suficiente calor
ahogando -
cuerpos que bailan presentes.
Como captar el momento
efímero -
dulces melodías y licor de vainilla.
Sentirse vivo y preparado
puede -
inocentes, inocentes, inocentes.
Salir cuando la noche asoma
flores -
brillan ágiles sin nada a cambio.
jueves, 2 de julio de 2015
Fatiga de añoranza y un abrazo
Muy probablemente aparece la añoranza -
Cuando deja de estar. Cuando dejas de creer en ello. Como si no fuera tuyo.
Cásate con el tiempo que atrás me dejaste.
Y una rosa de corbata inflamada en llagas de desaliento.
Que de esto que hablo, yo, sólo yo, apenas sé.
- ¿Para que decirlo entonces?
- ¡Pero merece una oportunidad!
Si pueden pasar besos y abrazos
no harán mal unos más.
Si encontró un nuevo camino
es difícil de recuperar.
Si se recupera puede que
eso que llaman felicidad se consuma en un simple estar.
Al fin y al cabo, eso que ves tan lejos, eso que parece que no está...
te ilumina el camino aunque tú no lo quieras mirar.
Cuando deja de estar. Cuando dejas de creer en ello. Como si no fuera tuyo.
Cásate con el tiempo que atrás me dejaste.
Y una rosa de corbata inflamada en llagas de desaliento.
Que de esto que hablo, yo, sólo yo, apenas sé.
- ¿Para que decirlo entonces?
- ¡Pero merece una oportunidad!
Si pueden pasar besos y abrazos
no harán mal unos más.
Si encontró un nuevo camino
es difícil de recuperar.
Si se recupera puede que
eso que llaman felicidad se consuma en un simple estar.
Al fin y al cabo, eso que ves tan lejos, eso que parece que no está...
te ilumina el camino aunque tú no lo quieras mirar.
miércoles, 3 de diciembre de 2014
Nada ha cambiado II
Si es así,
podría quedarme una eternidad,
sólo si es así.
No quiero ser cuando estoy siendo
/prefiero/ parar en tu reflejo,
en un cristal sucio y un recuerdo.
Las noches son largas nos decíamos
por eso nos quedábamos hasta las tantas
arrastrados por luces incandescentes,
sombras de vino que nos bebían.
Si nada ha cambiado,
si es así,
aquí podría estar tal vez despierta
con los ojos ardientes - llenos de guerra
y que no cuenten los pasos
si siempre habrá un regreso
o - porque no - un dibujo de una circunferencia.
Vi olvidado el será,
ese es nuestro destino.
Parecía inalcanzable la eternidad.
Vi olvidada esas primeras veces
primeras no hubo más
son ya historias vencidas -
perturbados pero vivos
nada ha cambiado,
seguimos sobre nosotros mismos.
Aquí me quedo - voy y vengo -
en este sueño
de paz y violencia.
podría quedarme una eternidad,
sólo si es así.
No quiero ser cuando estoy siendo
/prefiero/ parar en tu reflejo,
en un cristal sucio y un recuerdo.
Las noches son largas nos decíamos
por eso nos quedábamos hasta las tantas
arrastrados por luces incandescentes,
sombras de vino que nos bebían.
Si nada ha cambiado,
si es así,
aquí podría estar tal vez despierta
con los ojos ardientes - llenos de guerra
y que no cuenten los pasos
si siempre habrá un regreso
o - porque no - un dibujo de una circunferencia.
Vi olvidado el será,
ese es nuestro destino.
Parecía inalcanzable la eternidad.
Vi olvidada esas primeras veces
primeras no hubo más
son ya historias vencidas -
perturbados pero vivos
nada ha cambiado,
seguimos sobre nosotros mismos.
Aquí me quedo - voy y vengo -
en este sueño
de paz y violencia.
lunes, 1 de diciembre de 2014
Nada ha cambiado
Nada ha cambiado en este punto de encuentro.
Es mirar atrás casi la aspiración mayor.
Querer cerrar los ojos y... te levantan las piernas.
En un estado de aceptar el incendio.
Que no hay otra que tocarlo bebiendo
un veneno que te duerme muy lento.
Entrar, entrando escupiendo
Un abrazo de terror que avanza
como una obsesión que vuelve al comienzo
ya que nada ha cambiado en este punto de encuentro.
Besar la mejilla de un animal mutante
Sublime acto para que después
solo quiera un bocado de tu carne.
Hablar de la vida que tantas veces despediste
Pero no como una derrota,
sino como la mayor victoria
por haber vuelto ¿sabías?
Nunca existió el tiempo.
Se comieron tus palabras el viento.
Un placer coincidir en este vehículo
de vuelta al punto de encuentro.
Sacar de un bolsillo esas cosas que dan miedo.
Y volver a preguntar por nosotros mismos.
Hasta que lo conocido invada tus sueños.
Las creencias hablan de este invento
del dolor de un posible cambio inadvertido.
De nuestro sabio que rompe la barrera y
de pronto ama todo lo que está haciendo.
Vivir la experiencia que de nuestras manos escapa.
Y encontrar la calma lento o rápido estés yendo.
Es mirar atrás casi la aspiración mayor.
Querer cerrar los ojos y... te levantan las piernas.
En un estado de aceptar el incendio.
Que no hay otra que tocarlo bebiendo
un veneno que te duerme muy lento.
Entrar, entrando escupiendo
Un abrazo de terror que avanza
como una obsesión que vuelve al comienzo
ya que nada ha cambiado en este punto de encuentro.
Besar la mejilla de un animal mutante
Sublime acto para que después
solo quiera un bocado de tu carne.
Hablar de la vida que tantas veces despediste
Pero no como una derrota,
sino como la mayor victoria
por haber vuelto ¿sabías?
Nunca existió el tiempo.
Se comieron tus palabras el viento.
Un placer coincidir en este vehículo
de vuelta al punto de encuentro.
Sacar de un bolsillo esas cosas que dan miedo.
Y volver a preguntar por nosotros mismos.
Hasta que lo conocido invada tus sueños.
Las creencias hablan de este invento
del dolor de un posible cambio inadvertido.
De nuestro sabio que rompe la barrera y
de pronto ama todo lo que está haciendo.
Vivir la experiencia que de nuestras manos escapa.
Y encontrar la calma lento o rápido estés yendo.
jueves, 6 de noviembre de 2014
Hay silencios
Hay silencios estremecedoramente largos.
Supongo que ya llegará el tiempo de hablar.
Hay silencios tan tan largos que cómo es de fácil olvidar escuchar
una voz de hielo hielo hielo hielo hielo hielo hielo hielo hielo.
Hay silencios necesarios para dejarnos arrastrar
por canciones infinitas y a la suerte.
Hay silencios que con los ojos vendados
ignoran lo que será -
solo quieren despertarte -
Hay silencios que sirven
sólo para ser rotos.
Hay silencios llenos de palabras de una sopa de letras.
Hay silencios que necesitan ser escuchados.
Hay silencios como única escapatoria
o saltar una verja que separa la calle de tu puerta.
Los hay que te abrazan con sus manos gigantes
- sombras despeinadas violentamentamente. -
Interrumpidos de forma errónea.
O urgentes.
Supongo que ya llegará el tiempo de hablar.
Hay silencios tan tan largos que cómo es de fácil olvidar escuchar
una voz de hielo hielo hielo hielo hielo hielo hielo hielo hielo.
Hay silencios necesarios para dejarnos arrastrar
por canciones infinitas y a la suerte.
Hay silencios que con los ojos vendados
ignoran lo que será -
solo quieren despertarte -
Hay silencios que sirven
sólo para ser rotos.
Hay silencios llenos de palabras de una sopa de letras.
Hay silencios que necesitan ser escuchados.
Hay silencios como única escapatoria
o saltar una verja que separa la calle de tu puerta.
Los hay que te abrazan con sus manos gigantes
- sombras despeinadas violentamentamente. -
Interrumpidos de forma errónea.
O urgentes.
lunes, 7 de julio de 2014
нет
No, esta tristeza no.
Así se lo dije de directo y radical.
Se me caían cosas sobre mi estómago
de forma constante. Y podía ser muy lentamente que daba igual.
No podía ver otra cosa más que sombras y más sombras.
Y en la sombra...
... tú.
Como que en realidad no existes.
Así que dije no.
Dije no a ese estado de sueño de creer que novolveríanacaercosassobremiestómago.
Aparté con la mirada todo aquello que pudiese sentirse áspero.
Un tú. Un nado sobre un tú de nada.
Y conseguí un no para todo aquello que no me interesaba.
Así se lo dije de directo y radical.
Se me caían cosas sobre mi estómago
de forma constante. Y podía ser muy lentamente que daba igual.
No podía ver otra cosa más que sombras y más sombras.
Y en la sombra...
... tú.
Como que en realidad no existes.
Así que dije no.
Dije no a ese estado de sueño de creer que novolveríanacaercosassobremiestómago.
Aparté con la mirada todo aquello que pudiese sentirse áspero.
Un tú. Un nado sobre un tú de nada.
Y conseguí un no para todo aquello que no me interesaba.
domingo, 6 de julio de 2014
Laisser
No dejes de.
Como la muerte
y dejarse en ella.
Y te repiten que no dejes de.
Lo único que quizá
debería dejarse
es la muerte
en medio de
una llanura desértica.
No dejes de,
pero al final,
no habrá nada que dejar.
Como la muerte
y dejarse en ella.
Y te repiten que no dejes de.
Lo único que quizá
debería dejarse
es la muerte
en medio de
una llanura desértica.
No dejes de,
pero al final,
no habrá nada que dejar.
domingo, 20 de abril de 2014
Cariño venenoso
¿Cómo dejar de vivirlo
si viene
y otra vez me abraza?
Me hace dudar dejar
este cariño venenoso,
que es seguro y fiable.
No veo otra calma,
no hay otros brazos
que me indiquen saltar
o ponerme a guardia.
No logran prensarse
atrás de mi espalda,
puños de roca,
dientes afilados,
sueños dormidos,
oscuros naufragios.
Un sin sentido
sentido así,
me pierdo lo de allá,
sintiendo de más
sin vivir.
Justo cuando dejé de escuchar.
Atiendo a una voz que se aleja
hacia donde nadie va.
¿
Y echarle la culpa al tiempo
que vuelve a cambiar?
Hay quien dice que se trata
del precio de la sensibilidad.
si viene
y otra vez me abraza?
Me hace dudar dejar
este cariño venenoso,
que es seguro y fiable.
No veo otra calma,
no hay otros brazos
que me indiquen saltar
o ponerme a guardia.
No logran prensarse
atrás de mi espalda,
puños de roca,
dientes afilados,
sueños dormidos,
oscuros naufragios.
Un sin sentido
sentido así,
me pierdo lo de allá,
sintiendo de más
sin vivir.
Justo cuando dejé de escuchar.
Atiendo a una voz que se aleja
hacia donde nadie va.
¿
Y echarle la culpa al tiempo
que vuelve a cambiar?
Hay quien dice que se trata
del precio de la sensibilidad.
domingo, 13 de abril de 2014
Distracciones
Me dicen que salga y yo lo que quiero es entrar.
A medio camino miro hacia los lados.
Noto la incertidumbre con la que disuelvo mis ideas.
Sustituyo mi propio eco en segundos pulmones por un suspiro liberador.
Y vuelvo a tirar de mi propio brazo hacia -algún lugar.
A medio camino me distraigo con sonidos que se identifican según mis pasos.
Luego empiezo a entender. Era necesario un sutil cambio de afinación para lograr la sincronía del mí aquí.
Para esconder las manos manchadas.
Para esconder las manos manchadas
habría que perder la identidad
bailar en miradas que respiran
como cualquier otra que grita
¡vida!
Y a medio camino no existía otra opción que el silencio secreto.
(Lo que todo el mundo entiende pero no sabe explicar.)
(Lo que no muchos consideran trascendental)
Quería entrar, por en el camino mi sombra me delata.
No sólo por segundos me hago distracción.
Más que ocultar es dejarlo a un lado.
Guardarlo para que otra vez en el camino de entrada
me sea más fácil estar-
aligerar el peso existencial.
A medio camino miro hacia los lados.
Noto la incertidumbre con la que disuelvo mis ideas.
Sustituyo mi propio eco en segundos pulmones por un suspiro liberador.
Y vuelvo a tirar de mi propio brazo hacia -algún lugar.
A medio camino me distraigo con sonidos que se identifican según mis pasos.
Luego empiezo a entender. Era necesario un sutil cambio de afinación para lograr la sincronía del mí aquí.
Para esconder las manos manchadas.
Para esconder las manos manchadas
habría que perder la identidad
bailar en miradas que respiran
como cualquier otra que grita
¡vida!
Y a medio camino no existía otra opción que el silencio secreto.
(Lo que todo el mundo entiende pero no sabe explicar.)
(Lo que no muchos consideran trascendental)
Quería entrar, por en el camino mi sombra me delata.
No sólo por segundos me hago distracción.
Más que ocultar es dejarlo a un lado.
Guardarlo para que otra vez en el camino de entrada
me sea más fácil estar-
aligerar el peso existencial.
martes, 21 de enero de 2014
La vida pasa. Y lo sé porque la vigilo desde mi ventana. Mi ventana es una ventana bastante normal y moderna. Los dueños del piso la habrán cambiado hace poco. Aísla muy bien aunque deja pasar el sol todos los días, incluso cuando está nublado.
La calle que veo desde aquí es una avenida bastante grande: tiene siete carriles y pasan incesantemente coches, autobuses, furgonetas. Pero aquí dentro muchas veces no me entero de nada. Dos carriles son la salida de un túnel subterráneo. Hasta por el día las luces de la salida están encendidas. Por la noche está esto muy tranquilo, es raro ver más de dos coches seguidos. Y más raro aún ver un alma por aquí. Hay un paso de peatones en el que muchas personas paran y los coches se agolpan. Suele haber más gente al medio día: niños con sus mochilas, adolescentes que salen del instituto, trabajadores bien trajeados, ancianos que viven en la zona... Pienso yo que ya tendría que conocer a los transeúntes de esta calle, pero no es así. Será que no me fijo todo lo que podría fijarme. Aunque esa posibilidad me ha sonado a muy de psicópata. De todos modos es raro que mire alguien hacía aquí (y justo acabo de sospechar de una conductora...). Algunos pasean más lentos, otros corren. Hay quién va en compañía y hay quién prefiere sentirse solo. Hay otros más arriesgados que cruzan aún cuando los coches se encuentran en medio del paso. Me hace mucha gracia ver a los vehículos pararse con el semáforo en rojo y que no haya nadie a quién ceder el paso. Sí. Sé que hay que respetar las señales de tráfico, pero visto desde aquí parece un sin sentido. La gente va bastante abrigada, eso quiere decir que hoy hace frío, pero me arriesgaría a decir que no es el día que más lo hace. Acabo de darme cuenta que mi mano derecha se ha congelado.
En la acera de enfrente una mujer acaba de entrar en el portal número 19 con una bolsa llena de naranjas, parece que las ha comprado en la frutería de la zona. En el número 19 vive un señor mayor que cuando no está viendo la tele está al lado de la ventana, mirando hacia afuera, como yo, o haciendo algo en su mesa. Por la noche se aprecia mucho mejor, me imagino que ese señor también me habrá visto en algún momento. A veces recibe visitas, está mucho en esa habitación.
Ahora acaba de entrar una chica con un gorro en el número 21, también al otro lado de la avenida y la puerta se ha cerrado tras de sí lentamente. Al igual, llevaba una bolsa con alguna fruta o verdura, no lo he podido apreciar porque la bolsa era amarilla y bastante opaca.
Ahora veo a mi compañero de piso, por fin alguien que conozco. Seguramente venga hacia aquí. Los árboles de enfrente son caducos; y ya que estamos en invierno se puede apreciar todo su esqueleto. Son tres; uno pequeño y los otros más altos. He acertado, ha llegado.
Ahora el sol me da en la cara. Desde aquí también veo mucho cielo y las palomas posarse en el tejado. Puedo saber si hoy está nublado, despejado, gris o cuántos aviones vuelan. Por suerte el edificio de enfrente sólo tiene tres plantas y el día no se hace tan corto.
Ahora tres ancianos conversan de algo, parecen concentrados. Y mientras yo me he desconcentrado les he perdido de vista.
Ahora ha pasado un autobús urbano sin número. Una hija corre a darle un abrazo a su madre.
Y ahora un ciclista.
Y ahora las nubes han invadido el cielo.
Y la vida continúa, aunque no haya aparentemente mucho de especial o emocionante.
Lo más curioso es que ni me ha dado tiempo a plasmar todo lo que ha estado ocurriendo mientras escribía.
Pensaba que ya no tenía nada que decir y fíjate cuánto se puede contar.
La calle que veo desde aquí es una avenida bastante grande: tiene siete carriles y pasan incesantemente coches, autobuses, furgonetas. Pero aquí dentro muchas veces no me entero de nada. Dos carriles son la salida de un túnel subterráneo. Hasta por el día las luces de la salida están encendidas. Por la noche está esto muy tranquilo, es raro ver más de dos coches seguidos. Y más raro aún ver un alma por aquí. Hay un paso de peatones en el que muchas personas paran y los coches se agolpan. Suele haber más gente al medio día: niños con sus mochilas, adolescentes que salen del instituto, trabajadores bien trajeados, ancianos que viven en la zona... Pienso yo que ya tendría que conocer a los transeúntes de esta calle, pero no es así. Será que no me fijo todo lo que podría fijarme. Aunque esa posibilidad me ha sonado a muy de psicópata. De todos modos es raro que mire alguien hacía aquí (y justo acabo de sospechar de una conductora...). Algunos pasean más lentos, otros corren. Hay quién va en compañía y hay quién prefiere sentirse solo. Hay otros más arriesgados que cruzan aún cuando los coches se encuentran en medio del paso. Me hace mucha gracia ver a los vehículos pararse con el semáforo en rojo y que no haya nadie a quién ceder el paso. Sí. Sé que hay que respetar las señales de tráfico, pero visto desde aquí parece un sin sentido. La gente va bastante abrigada, eso quiere decir que hoy hace frío, pero me arriesgaría a decir que no es el día que más lo hace. Acabo de darme cuenta que mi mano derecha se ha congelado.
En la acera de enfrente una mujer acaba de entrar en el portal número 19 con una bolsa llena de naranjas, parece que las ha comprado en la frutería de la zona. En el número 19 vive un señor mayor que cuando no está viendo la tele está al lado de la ventana, mirando hacia afuera, como yo, o haciendo algo en su mesa. Por la noche se aprecia mucho mejor, me imagino que ese señor también me habrá visto en algún momento. A veces recibe visitas, está mucho en esa habitación.
Ahora acaba de entrar una chica con un gorro en el número 21, también al otro lado de la avenida y la puerta se ha cerrado tras de sí lentamente. Al igual, llevaba una bolsa con alguna fruta o verdura, no lo he podido apreciar porque la bolsa era amarilla y bastante opaca.
Ahora veo a mi compañero de piso, por fin alguien que conozco. Seguramente venga hacia aquí. Los árboles de enfrente son caducos; y ya que estamos en invierno se puede apreciar todo su esqueleto. Son tres; uno pequeño y los otros más altos. He acertado, ha llegado.
Ahora el sol me da en la cara. Desde aquí también veo mucho cielo y las palomas posarse en el tejado. Puedo saber si hoy está nublado, despejado, gris o cuántos aviones vuelan. Por suerte el edificio de enfrente sólo tiene tres plantas y el día no se hace tan corto.
Ahora tres ancianos conversan de algo, parecen concentrados. Y mientras yo me he desconcentrado les he perdido de vista.
Ahora ha pasado un autobús urbano sin número. Una hija corre a darle un abrazo a su madre.
Y ahora un ciclista.
Y ahora las nubes han invadido el cielo.
Y la vida continúa, aunque no haya aparentemente mucho de especial o emocionante.
Lo más curioso es que ni me ha dado tiempo a plasmar todo lo que ha estado ocurriendo mientras escribía.
Pensaba que ya no tenía nada que decir y fíjate cuánto se puede contar.
domingo, 8 de diciembre de 2013
Te estoy esperando
Te estoy esperando y no llegas.
Sigo esperándote y no vuelas
a este nido que entrego, lo dejo
y me duermo en un sueño
de lágrimas ligeras,
tinta manchada.
Te grito y te alejas
sigo tirando de tus piernas
y me alargas la boca
que en silencio la cierras;
me anhelas muy cerca
y me olvidas de lejos.
Te sigo a ciegas,
me dices lo siento,
muchas palabras emergen,
ningún oscuro pensamiento,
este corazón temprano
de su existencia pregunta.
Te estoy esperando y no alcanzamos,
no acordamos en
abrazar la luz
al mismo tiempo.
Esperanza dime, ¿cuándo llegas y te quedas?
Sigo esperándote y no vuelas
a este nido que entrego, lo dejo
y me duermo en un sueño
de lágrimas ligeras,
tinta manchada.
Te grito y te alejas
sigo tirando de tus piernas
y me alargas la boca
que en silencio la cierras;
me anhelas muy cerca
y me olvidas de lejos.
Te sigo a ciegas,
me dices lo siento,
muchas palabras emergen,
ningún oscuro pensamiento,
este corazón temprano
de su existencia pregunta.
Te estoy esperando y no alcanzamos,
no acordamos en
abrazar la luz
al mismo tiempo.
Esperanza dime, ¿cuándo llegas y te quedas?
miércoles, 13 de noviembre de 2013
Tu presencia, mi ausencia---mi presencia
Cuando logro mirar bien con atención descubro que no hay nadie.
Ya se fueron todos, la fiesta terminó hace algo más de 42 meses. Pero tú sigues presente, tú siempre estás ahí.
Seguramente prefiera decirlo con dolor, aunque como solución parezca absurda para acabar con esto.
Si hace años que había acabado, ¿por qué sigue en pie algo que pensaba que no era más que pasado? Quizá tomé la decisión de olvidarme por un tiempo, de disimularlo mientras todos estuvieran dormidos.
¿Qué ves que no pueda ver yo con mis ojos? Ya he descubierto menos que tú, ya he desaprendido todo sobre este momento que tú conoces.
Los errores son casi incontenibles, son pocas veces clasificables. Y aquí estoy yo. ¿Alguien me puede decir como he muerto?
Los errores son casi inconfundibles. Me refiero a ellos, pero no los conozco. Ellos son los fantasmas, perdones eternos y jamás audibles. Los imborrables perdones. Y las despedidas encerradas en una cárcel de amor insonorizada incapaces así de elaborarse.
¿Y qué vendrá ahora después de mi propia ausencia? ¿Dónde está mi mano que no alcanza al interruptor de la luz? ¿Por qué no soy capaz de hablar con experiencia después de mi vida? Era mi momento pero ¿prefiero el silencio de otros 10 años?.
Entonces, ¿me conformaría con tu presencia?
¿Acaso creo en una posible realidad a través de tus ojos?
----------------------------------------------------------------------------------------
Cuando logro mirar bien con atención descubro que no hay nadie.
No quedó nadie después de la guerra.
Algo me habla de mí. Soy yo, es inconfundible. Te estaba esperando. [Aunque me da miedo referirme a ella porque rápido se va.]
Después vendrá mi costumbre a mirar.
[Mejor no hablar pronto ni rápido.]
Después mi presencia te sustituirá.
Ya se fueron todos, la fiesta terminó hace algo más de 42 meses. Pero tú sigues presente, tú siempre estás ahí.
Seguramente prefiera decirlo con dolor, aunque como solución parezca absurda para acabar con esto.
Si hace años que había acabado, ¿por qué sigue en pie algo que pensaba que no era más que pasado? Quizá tomé la decisión de olvidarme por un tiempo, de disimularlo mientras todos estuvieran dormidos.
¿Qué ves que no pueda ver yo con mis ojos? Ya he descubierto menos que tú, ya he desaprendido todo sobre este momento que tú conoces.
Los errores son casi incontenibles, son pocas veces clasificables. Y aquí estoy yo. ¿Alguien me puede decir como he muerto?
Los errores son casi inconfundibles. Me refiero a ellos, pero no los conozco. Ellos son los fantasmas, perdones eternos y jamás audibles. Los imborrables perdones. Y las despedidas encerradas en una cárcel de amor insonorizada incapaces así de elaborarse.
¿Y qué vendrá ahora después de mi propia ausencia? ¿Dónde está mi mano que no alcanza al interruptor de la luz? ¿Por qué no soy capaz de hablar con experiencia después de mi vida? Era mi momento pero ¿prefiero el silencio de otros 10 años?.
Entonces, ¿me conformaría con tu presencia?
¿Acaso creo en una posible realidad a través de tus ojos?
----------------------------------------------------------------------------------------
Cuando logro mirar bien con atención descubro que no hay nadie.
No quedó nadie después de la guerra.
Algo me habla de mí. Soy yo, es inconfundible. Te estaba esperando. [Aunque me da miedo referirme a ella porque rápido se va.]
Después vendrá mi costumbre a mirar.
[Mejor no hablar pronto ni rápido.]
Después mi presencia te sustituirá.
viernes, 28 de junio de 2013
Sí
He logrado deslizar mis ojos por aquí, por donde pocos pasan y he respirado. Presto atención a mis brazos y noto un escalofrío placentero. Eso es buena señal. Aún el corazón no se quiere despedir de todos vosotros. Aún siente compasión. Aún quiere permanecer a la espera de más buenas señales, las que parecen que tienen miedo de llegar. Bienvenidas sean.
A todas. A todos.
Yo lo tengo muy claro, voy a ser felíz.
Y no me va a importar nada más que eso.
A todas. A todos.
Yo lo tengo muy claro, voy a ser felíz.
Y no me va a importar nada más que eso.
miércoles, 19 de junio de 2013
A veces me late el corazón demasiado fuerte. Grita demasiado fuerte. Pero no lo puedo entender: habla otro idioma y tiene un acento desconocido. A veces me derrama unas pocas palabras entendibles. Estas cada vez más tóxicas. Hasta que prefiero no oír nada. Hasta que prefiero destruir entonces lo poco bueno que me queda. Pero me estoy equivocando de rumbo. Lo sé. Sé que me he desviado completamente. No es el mío. Ni es el de nadie. ¿Cómo curarnos entonces? ¿Cómo andar con los pies en vez de arrastrarnos con la espalda?
El grito se quedó mudo. El socorro se quedó corto.
...Otra vez más.
El grito se quedó mudo. El socorro se quedó corto.
...Otra vez más.
martes, 18 de junio de 2013
Bichos, serpientes, peces
¿Cuánto tiempo hay que esperar más? - me pregunté. Hubo un largo silencio. Miré mi ombligo. Este tenía telarañas. Se notaba que hacía tiempo que no se visitaba.
Cuidadosamente la serpiente se enrosca sobre sí. No se deja caer, tiene fuerza. A mí me cansa. Me agota. Hace frío otra vez. Sigo mirando, ¡puede que haya una solución! ¡Anoche visité el agua que la oscuridad se come! Es tenebrosa... ¿y si lanzo a esta serpiente hacia allí? ¿Se irá o me arrastrará consigo? Puede que las aguas estén bravas. Puede que la luna peregrina se acerque para alumbrarnos. Para que veamos toda la plaga de bichos que hay delante nuestra. Si el observar fuera una experiencia plena al menos me salvaría de las picaduras. Al menos me salvaría de mí misma. ¿Te vienes conmigo a cerrar los ojos? ¿A ser ese espacio? ¿A no dejar que nos persigan más bichos? ¿Por qué hay otra persona siempre aquí en mi hombro? No miro a nadie. Pero siempre está ahí, conmigo. Esto me recuerda a hace justo tres años. Cuando logré por fin a través de teclas nacer. Se abrió la flor. La abeja la vio tan bella que no pudo resistir la tentación. A veces lo vuelvo a conseguir. Pero esta vez he tropezado y he caído en ese agua. En ese agua llena de bichos. En ese agua que la oscuridad se come.
Ahora me encuentro buceando. No me podía esperar que fuera un agua tan espesa. Quizá el cuerpo logre esa paz deseada, pero me cuesta aguantar la vida. A un soplo sólo se cierran las branquias. Sólo a uno. Quizá sea necesario coger mucho impulso.
Hay peces flotando en la orilla. Mi corazón dice basta. Mi voz dice fuera de aquí. Mis ojos expulsan peces pequeños que queman ligeramente, es un dolor continuo pero no descontrolado. Ausencia de fuerza para liberarlos. Mis oídos escuchan un no puedo más. [Puede que si levanto las manos... puede que si toco con mis pies el fondo...] Lo oigo mucho ... no abandones. No te abandones. No abandones a la persona que te susurra desde el hombro.
Volvería con las preguntas sin respuesta. Volvería definitivamente a empezar de nuevo.
Cuidadosamente la serpiente se enrosca sobre sí. No se deja caer, tiene fuerza. A mí me cansa. Me agota. Hace frío otra vez. Sigo mirando, ¡puede que haya una solución! ¡Anoche visité el agua que la oscuridad se come! Es tenebrosa... ¿y si lanzo a esta serpiente hacia allí? ¿Se irá o me arrastrará consigo? Puede que las aguas estén bravas. Puede que la luna peregrina se acerque para alumbrarnos. Para que veamos toda la plaga de bichos que hay delante nuestra. Si el observar fuera una experiencia plena al menos me salvaría de las picaduras. Al menos me salvaría de mí misma. ¿Te vienes conmigo a cerrar los ojos? ¿A ser ese espacio? ¿A no dejar que nos persigan más bichos? ¿Por qué hay otra persona siempre aquí en mi hombro? No miro a nadie. Pero siempre está ahí, conmigo. Esto me recuerda a hace justo tres años. Cuando logré por fin a través de teclas nacer. Se abrió la flor. La abeja la vio tan bella que no pudo resistir la tentación. A veces lo vuelvo a conseguir. Pero esta vez he tropezado y he caído en ese agua. En ese agua llena de bichos. En ese agua que la oscuridad se come.
Ahora me encuentro buceando. No me podía esperar que fuera un agua tan espesa. Quizá el cuerpo logre esa paz deseada, pero me cuesta aguantar la vida. A un soplo sólo se cierran las branquias. Sólo a uno. Quizá sea necesario coger mucho impulso.
Hay peces flotando en la orilla. Mi corazón dice basta. Mi voz dice fuera de aquí. Mis ojos expulsan peces pequeños que queman ligeramente, es un dolor continuo pero no descontrolado. Ausencia de fuerza para liberarlos. Mis oídos escuchan un no puedo más. [Puede que si levanto las manos... puede que si toco con mis pies el fondo...] Lo oigo mucho ... no abandones. No te abandones. No abandones a la persona que te susurra desde el hombro.
Volvería con las preguntas sin respuesta. Volvería definitivamente a empezar de nuevo.
jueves, 11 de abril de 2013
Que yo no quiero mirar el reloj
¿Qué hago?
¿Qué estoy haciendo?
Lo vuelvo todo en contra mía. Me acorralo en la esquina baja de mi propia casa.
Es sacar la mano fuera y tiemblo.
Es despertar y no poder pedirte que me susurres la hora al oído que yo no quiero mirar el reloj...
Tal vez siga dormida y todo esto sea mentira.
¿Cuándo me permitiré la felicidad?, ¿cuando anule todo posible riesgo?
De dónde buscar paciencia y esperanza si el camino que me he construido está lleno de piedras y el árbol mágico sólo quiso responderme una vez.
Sea así ya tengo suerte,
si puedo me lo escribiré en mi frente.
Ahora que comenzaba a ser yo misma descubro que hay mucho que me disgusta.
Y sigo creyendo que hay una solución que hay que encontrar.
Y sigo creyendo en el misterio de que esto no es nuevo en realidad
que se repite desde lo primero que comencé a sentir/pensar.
(Aléjate de mí maldita culpabilidad)
Me levanto y el frío me saluda.
Amigo, soy fuerte, pero busco (¿desesperadamente?) una salida.
Para que haya vida siempre. Siempre. Siempre. Siempre.
Porque en el mundo real siempre hay vida.
----------------------------------
[Claro que luego lo pienso... no me gustan las cosas forzadas]
sábado, 3 de noviembre de 2012
Hasta pronto
Estaba surcando el mar estrellado cuando me llegó un aviso.
Un aviso mecánico y textual diciendo que en la Tierra todo se había echado a perder.
Ahora tal vez había más espacio de la cuenta. La soledad en aquel estado no me impresionaba, lo que me impresionaba era imaginarme a la pobre tierra desterrada. Perdiendo el significado entonces del planeta y del espacio.
[...]empatía forzada para recordarte, para lograrte como latidos de una historia nuestra que acababa de concluir. Pero tu bondad ilimitada rompería con el tiempo, ¿sabes?, tu cariño se vería reflejado en el ahora dulce sueño tuyo. Daremos paso a una nueva generación deseosa de haberte conocido, créeme. Y desde lejos, dónde ahora nunca será lejos, me aparece tu tacto y ojos blancos para que nosotros podamos llorar. Seguiste caminando pese a nunca poderte mantener en pie. Son breves y escasos fragmentos de una vida que conquistaste y ahora te dejó pasar. Ya no sé mucho más, intentaré regalarte estas palabras. A ver si al FIN aún le queda mucho por llegar.
Hasta pronto abuela.
[...]empatía forzada para recordarte, para lograrte como latidos de una historia nuestra que acababa de concluir. Pero tu bondad ilimitada rompería con el tiempo, ¿sabes?, tu cariño se vería reflejado en el ahora dulce sueño tuyo. Daremos paso a una nueva generación deseosa de haberte conocido, créeme. Y desde lejos, dónde ahora nunca será lejos, me aparece tu tacto y ojos blancos para que nosotros podamos llorar. Seguiste caminando pese a nunca poderte mantener en pie. Son breves y escasos fragmentos de una vida que conquistaste y ahora te dejó pasar. Ya no sé mucho más, intentaré regalarte estas palabras. A ver si al FIN aún le queda mucho por llegar.
Hasta pronto abuela.
martes, 11 de septiembre de 2012
De nuevo rozando los límites del disgusto
Esta vez no contaré nada que no haya contado antes. Ni lo que antes he podido escribir pudiera ser nuevo para nadie. Y justo es cuando caigo en que quería buscar la diferencia entre la multitud de sueños, comidas y muertes. Es cuando los deseos frustrados saben a incoherencia y huelen a éxito para la negatividad. Y así es. Si la diferencia pudiera ser grata...
Así es como dicen que existe belleza en Cualquier escondite, puede que ese escondite que invento carezca de esto. Puede que ese sea más de paraíso y no haya inventado nada. Y el inventar es un deseo. Otro. Otra acción que me impide llevar mi vida con normalidad. Y si la acción de vivir fuera una superación personal, caer. No soy capaz de crear vida. Sólo puedo evitar que no cunda el pánico y con gran esfuerzo. Hasta el límite de la supervivencia automática. Un día no podré tener conciencia de lograr un descanso del maltrato. Un sufrimiento inservible, sólo para expulsar flechas de fuego hacia cada lado del cuarto.
Intentaba actuar para entretener a mi mente, pero es cuando comprendía lo que estaba haciendo. ¿Por que siempre tengo algo que decir? Y se transforman en palabras ahogadas en el centro del tórax.
No puedo ni terminar este texto con ... ¿y qué adjetivo usar? ¿Dónde he dejado mi creatividad? Hasta el punto que me quedé con la escasa expresión y falle. Me fallé. Y la música ahora fiel permanece todavía en pie.
martes, 17 de abril de 2012
Nada
Qué injusta es la vida.
Nos ilusionan con engaño tras engaño.
Y luego estamos completamente sólos.
Para qué regalar más ilusión si ya otros lo hacen?
Si el negocio de la vida está especializado en eso?
Luego, los sentimientos y emociones no sirven para nada... excepto para uno mismo.
Por eso estamos completamente sólos.
Pero eso de "para uno mismo" vuelve a ser un engaño ya que si desaparecemos anulamos nuestra existencia... y otros aceptan inconscientemente nuestra inexistencia.
Como si de pronto no fuéramos más que NADA.
Y nada es demasiado para no existir.
Nos ilusionan con engaño tras engaño.
Y luego estamos completamente sólos.
Para qué regalar más ilusión si ya otros lo hacen?
Si el negocio de la vida está especializado en eso?
Luego, los sentimientos y emociones no sirven para nada... excepto para uno mismo.
Por eso estamos completamente sólos.
Pero eso de "para uno mismo" vuelve a ser un engaño ya que si desaparecemos anulamos nuestra existencia... y otros aceptan inconscientemente nuestra inexistencia.
Como si de pronto no fuéramos más que NADA.
Y nada es demasiado para no existir.
domingo, 8 de abril de 2012
¿Para qué?
Oigo todavía sus últimos sonidos. Aún cercanos.
Sé que son los últimos. Maletas, ruedas, cremalleras, bolsas y muchos
muchos adiós.
Adiós cansados y largos.
Y yo sigo aquí pensando en si existe ese sitio, o si el sitio que es mío costará todavía gran esfuerzo encontrar.
Tarde, como el momento, para recordar el angustioso sonido de la puerta cerrarse.
Tarde para espantar a los pájaros que se comieron las plantas del amor.
Entonces el amor ahora está rendido... para volver a encontrarnos con nosotros mismos. Y existirá nuevamente todo el tiempo del mundo. No sabré en qué invertirlo.
¿Para qué tiempo sin quererlo y sobra?
¿Pero qué más da vivos con demasiado tiempo?
Me cuesta creerlo. Es más no hago el esfuerzo por creerlo para no volver a pensar en el pasado. Para volver a ir dejando cosas atrás. Tanta insatisfacción... debo recrear ese cambio esperado que no llega... tristemente por el camino menos deseado... para así transformarlo todo, darle la vuelta, hacernos daño.
Dudo haberme cansado de tu compañía, también dudo haberme casado con el tiempo.
Pero mi expresión estaba inhibida, demasiado calmada y en el fondo angustiada por no tener deseo de salir. ¿Y para qué salir?
¿Para qué salir a la calle si la veo desde la ventana? Si me encontraré con los pájaros y me volverán a comer.
Si cada vez soy más pequeña. Si cada vez tengo los ojos más blancos y casi no me puedo ver...
Ya he dejado los minutos pasar, he dejado que el pensamiento elija libremente las palabras, he dejado el tiempo-espacio corregir el destino. Y he estado aquí hablando en primera persona como muchas otras veces... como si para la sociedad mi YO tuviera valor.
Como si el recuerdo quisiera ser compartido. Como si a su vez eso de estar sólo fuese imposible.
Muero de curiosidad... me apaciguo, incógnita. Ya no habrá nadie aquí, ya estaré perdida en mi mundo de estrellas. Sin dirigirme a ningún lugar. Como antes; volviendo a dormir.
Tal vez tendré sonrisas para todos porque me aburriré de sentirme sola.
Aunque nada es normal y puede que el cambio no sea ahora. Me invitas a que te llame, a que te cuente, te abrace, te bese, me desnude... Quieres verme, tocarme. Me deseas. ¿Qué podemos hacer? Vida de decisiones y contradicciones. ¿Para qué?
Aunque puede que no todo sea tan extremo.
Sigues viendo un brillo de esperanza. Que suerte tengo y pisoteo.
.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,
Sé que son los últimos. Maletas, ruedas, cremalleras, bolsas y muchos
muchos adiós.
Adiós cansados y largos.
Y yo sigo aquí pensando en si existe ese sitio, o si el sitio que es mío costará todavía gran esfuerzo encontrar.
Tarde, como el momento, para recordar el angustioso sonido de la puerta cerrarse.
Tarde para espantar a los pájaros que se comieron las plantas del amor.
Entonces el amor ahora está rendido... para volver a encontrarnos con nosotros mismos. Y existirá nuevamente todo el tiempo del mundo. No sabré en qué invertirlo.
¿Para qué tiempo sin quererlo y sobra?
¿Pero qué más da vivos con demasiado tiempo?
Me cuesta creerlo. Es más no hago el esfuerzo por creerlo para no volver a pensar en el pasado. Para volver a ir dejando cosas atrás. Tanta insatisfacción... debo recrear ese cambio esperado que no llega... tristemente por el camino menos deseado... para así transformarlo todo, darle la vuelta, hacernos daño.
Dudo haberme cansado de tu compañía, también dudo haberme casado con el tiempo.
Pero mi expresión estaba inhibida, demasiado calmada y en el fondo angustiada por no tener deseo de salir. ¿Y para qué salir?
¿Para qué salir a la calle si la veo desde la ventana? Si me encontraré con los pájaros y me volverán a comer.
Si cada vez soy más pequeña. Si cada vez tengo los ojos más blancos y casi no me puedo ver...
Ya he dejado los minutos pasar, he dejado que el pensamiento elija libremente las palabras, he dejado el tiempo-espacio corregir el destino. Y he estado aquí hablando en primera persona como muchas otras veces... como si para la sociedad mi YO tuviera valor.
Como si el recuerdo quisiera ser compartido. Como si a su vez eso de estar sólo fuese imposible.
Muero de curiosidad... me apaciguo, incógnita. Ya no habrá nadie aquí, ya estaré perdida en mi mundo de estrellas. Sin dirigirme a ningún lugar. Como antes; volviendo a dormir.
Tal vez tendré sonrisas para todos porque me aburriré de sentirme sola.
Aunque nada es normal y puede que el cambio no sea ahora. Me invitas a que te llame, a que te cuente, te abrace, te bese, me desnude... Quieres verme, tocarme. Me deseas. ¿Qué podemos hacer? Vida de decisiones y contradicciones. ¿Para qué?
Aunque puede que no todo sea tan extremo.
Sigues viendo un brillo de esperanza. Que suerte tengo y pisoteo.
.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,
sábado, 3 de marzo de 2012
Casi...
Me encuentro sentada al borde del abismo del sentido cuando sólo puedo oir como vibra todo mi cuerpo... Lo que resulta más atrayente es caer y caer junto a lágrimas de tristeza plácida pero infinita. Incluso ínfima. Incluso dispersa. Dispersas las alas de las gaviotas como hoy tarde ví. Aunque también estuve cansada y algo callada. No tengo a veces notas para mostrarte. A tí público inexistente de mi espectáculo derruido o arruinado o solitario. Entonces palabras son pocas. Siempre insuficientes para registrar el momento de una expresión casi naciente en el vientre del sol. Y esa media sonrisa casi apagada se esfuerza por continuar resistente o tal vez engañosa. Qué fracaso el hecho de estar ahí en medio de todo el espectáculo y casi... casi conseguir el eco infinito. Incluso ínfimo. Incluso disperso.
Casi olvido mis manos y las manos del sol abrazándome para que continue en su senda.
No será casualidad que siento que esto es una batalla y que se salve el que más corra.
Ay! Ay!
Casi me olvido del amor. Socorro, sálvame a mí de esta terrible tragedia...
Casi olvido mis manos y las manos del sol abrazándome para que continue en su senda.
No será casualidad que siento que esto es una batalla y que se salve el que más corra.
Ay! Ay!
Casi me olvido del amor. Socorro, sálvame a mí de esta terrible tragedia...
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)